Sobre Fidelio
De la mano de Marita Fornaro, conocemos un poco más sobre el primer título de la Temporada Lírica 2026.
Fidelio, donde los afectos y los ideales se unen
Ludwig Van Beethoven (Bonn, 1770 - Viena, 1827) es uno de los músicos que establece canon compositivo en la música académica de Occidente. Inicia su trabajo dentro del Clasicismo y crea los fundamentos de la música romántica. Recibió clases de Haydn, conoció y admiró a Mozart, y se basó en las formas del Clasicismo; en los aspectos armónicos partió de Johann Sebastian Bach. Su camino al Romanticismo tiene que ver con los aspectos expresivos de la música, en especial los contrastes, que rompían con el equilibrio buscado por los clásicos.
La historia de la música siempre ha tendido a establecer períodos en la producción de los compositores, y es tradicional la división tripartita de esa producción. El análisis de la obra de Beethoven ha seguido este esquema, que debe tomarse como una clasificación orientativa: hay aspectos innovadores en la primera etapa, elementos clásicos en la última. Interesa tener en cuenta el proceso de permanente innovación por parte de un talento excepcional en su inteligencia musical, con una capacidad de lo que llamamos "audición interna" que le permite crear obras sobresalientes con sordera profunda, y con un bagaje emocional que le lleva, precisamente, a elaborar un nuevo mundo expresivo.
Los períodos fueron establecidos por el historiador ruso Wilhelm von Lenz en 1852. El primer período, formativo, ha sido situado entre 1790 y 1803; incluye la llegada a Viena desde su ciudad de nacimiento y su formación con figuras como Haydn, Albrechtsberger y Salieri, fundamentalmente en el piano, si bien Salieri lo introduce en el estilo vocal italiano. Al final de este período ya aparece su sordera, y esta situación lo lleva a escribir el llamado Testamento de Heiligenstadt, donde expresa su consideración de terminar con su vida, a la que contrapone su conciencia de que tiene una misión artística que cumplir. Este documento sólo fue conocido luego de su muerte. En este período Beethoven produce obras que, aún bastante cercanas al modelo clásico, son modelo hasta hoy- El segundo período, llamado "heroico", abarca desde 1803 a 1814,; se caracteriza por una producción intensa y obras de excepcional valor. El contraste ,mencionado como su aspecto más romántico, ya aparece en obras extensas, con complejidad creciente en cuanto a técnica, que buscan producir efectos emocionales. Beethoven se afirma en Viena como compositor, intérprete y maestro de piano. En este período se compone Fidelio. El tercer período, tardío o de experimentación, va de 1814 a 1827; es el de aislamiento del mundo provocado por su sordera total. Beethoven profundiza en su conocimiento de Bach, y compone con base en los principios del contrapunto, la fuga, el tema con variaciones. También desarrolla su escritura de música vocal y lleva la sinfonía a su máxima expresión.
Fidelio o el amor conyugal (Fidelio oder die eheliche Liebe, opus 72) es la única ópera escrita por Beethoven. El libreto en alemán es de Joseph F. Sonnleithner a partir del texto en francés de Jean Nicolas Boully utilizado para la ópera Léonore ou l'amour conjugal de Pierre Gaveax (1798) y también para Leonora de Ferdinando Paer (1804). Beethoven estaba al corriente de este interés por el tema, e incluso tenía la partitura de esta última obra.
La historia que da germen a estas piezas líricas toma un tema frecuente en cuentos y leyendas: el rescate de un prisionero, en este caso con el agregado de otro topos de la literatura popular: el travestismo como estrategia para concretar esa liberación. Leonora se disfraza para encarnar a Fidelio, un guardia de prisión, con el fin de rescatar a su esposo Florestán, condenado a muerte por razones políticas.
La acción es ubicada en una prisión de Triana, cerca de Sevilla, lo que proporciona un aspecto de exotismo que luego sería tan valorado por el Romanticismo. Además de la pareja principal, en la trama aparecen el guardián Rocco, su hija Marzelline, Jaquino, ayudante de Rocco (quienes forman una pareja secundaria, pero con el obstáculo de que Marzelline está enamorada de Fidelio, sin sospechar el engaño); Pizarro, el villano y Don Fernando, ministro del Rey, quien interviene para finalizar la situación dramática que derivaría en la muerte del prisionero. El final muestra a Leonora como heroína, aclamada por sus acciones y su lealtad al esposo.
La primera versión de Fidelio fue estrenada en el Teatro de Viena en 1805, con pocas representaciones, mientras las fuerzas de Napoléon ocupaban la ciudad. Beethoven hizo una primera revisión en 1806, con una versión en dos actos. Finalmente, en 1814 tres cantantes le solicitaron una nueva versión. El libreto fue mejorado por Georg Friederich Treitschke y la estructura en dos actos se tornó más concisa. Presentada en el Kartnertortheater de Viena, logró la aceptación de público y crítica.
Fidelio es un singspiel, género cercano a la opereta, utilizado brillantemente por Mozart. Incluye por lo tanto diálogos hablados entre secciones de música vocal (solistas, dúos, grupos y coros) y secciones orquestales. Los personajes de la obra, en su mayoría cómicos, tienen su origen en la tradición dieciochesca de la opera buffa ligera. No es un género apegado a la realidad: para los espectadores no era problemático que una soprano ligera, que cantaba en su registro, pudiera personificar a un hombre.
Para el historiador y crítico Harlow Robinson el tema de Leonora y Florestán interpeló a Beethoven: la prisión física de Florestán estaría vinculada al compositor prisionero de su sordera, tan injusta para su talento como el encarcelamiento por venganza que sufre Florestán por parte de Pizarro, gobernador de la prisión. También tiene que ver con los valores humanistas de Beethoven el mensaje utópico de salvación por el amor desinteresado. Por otra parte, Fidelio ha sido considerada desde la musicología como una obra que exalta las virtudes del republicanismo a partir de las ideas de la Ilustración tardía y de la Revolución Francesa. Son dos lecturas, no excluyentes, sobre las posibilidades de influencia de la ideología y los afectos de un compositor en su producción. Esto en cuanto a la trama. Pero Beethoven trabaja los personajes y sus clases sociales con otra sutileza, la musical. Así, con su conocimiento de los lenguajes académicos y populares de su tiempo, establece lo que pueden considerarse estratos estilísticos: uno pastoral, campesino, para los personajes cómicos; otro más frío, apoyado en cromatismos, para el maligno Pizarro; melodías con énfasis lírico para Leonora y Florestán, fanfarrias para Don Fernando. Esos registros estilísticos refuerzan, desde la música, las características de los personajes y contribuyen a su presencia en escena; le dan cuerpo desde las posibilidades no semánticas del estilo musical. Beethoven entreteje, en texturas muy logradas, el carácter de cada personaje, sus expresiones vocales y la orquesta. El resultado es una obra maestra que, aunque única en la producción beethoveniana, fue el camino de preparación para la obra vocal que le seguiría. No es sólo talento; hay también una preocupación por el perfeccionamiento, por asumir la responsabilidad de ese talento a través de versiones - tres de la ópera, cuatro para la Obertura - en la búsqueda de la obra acorde a sus capacidades musicales y valores morales.
Marita Fornaro Bordolli
Centro de Investigación en Artes Musicales y Escénicas
CENUR Litoral Norte
Universidad de la República
