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El 24 de junio de 1937, el Teatro Solís fue adquirido por el Municipio de Montevideo según el decreto Nº 1430 de la Junta Departamental, en $ 600.000, comenzando así un nuevo ciclo en su historia.


En esta etapa, y después de una serie de reformas edilicias, el Teatro fue reinaugurado el 25 de agosto de 1946. A partir de entonces, sobresalieron las iniciativas que provocaron un giro definitivo en la participación del gobierno capitalino en la producción cultural nacional. Este nuevo compromiso de los poderes públicos en la producción cultural fue impulsado por el intendente Andrés Martínez Trueba, a cuyas instancias, el ejecutivo comunal constituyó el 2 de abril de 1947 una Comisión Honoraria de Asesoramiento en la Dirección y Administración de los Teatros Municipales. A los pocos días, el 17 de abril, se creó la Comisión de Teatros Municipales integrada por Justino Zavala Muniz (presidente), Ovidio Fernández Ríos (vicepresidente), Carlos Etchegaray (secretario), César Farell (tesorero), Julio Caporale Scelta (vocal), que se reunió por primera vez el 22 de abril. Esta Comisión, más adelante, fue quien designó a Angel Curotto y a Domingo Gallicchio para dirigir el Teatro Solís.

Los trabajos de esta Comisión pueden ser considerados fundacionales. Los nombres de Justino Zavala Muniz, José Blixen Ramírez, Angel Curotto y Juan Carlos Sábat Pebet, se destacaron por concretar iniciativas tales como la fundación de la Comedia Nacional (1947), la Escuela Municipal de Arte Dramático (1949), el Museo y Biblioteca del Teatro, los Coros Municipales, y la reorganización de la Escuela Nacional de Música.

Por lo tanto, cuando el Teatro Solís se integró a la órbita pública, no sólo debió adaptar su funcionamiento y el tipo de personal a un nuevo vínculo institucional, sino que las autoridades tuvieron que replantearse el objeto de funcionamiento de un teatro municipal, entonces también con elenco estable.

Esta reestructura supuso también nuevas autoridades y responsabilidades. Bajo estas premisas, Zavala Muniz propuso la integración de tres personalidades que enriquecerían la gestión. Se trató de Angel Curotto como Secretario Gerente de los Teatros Municipales, cuya tarea fue el control de todo el personal de los Teatros Municipales y el asesoramiento artístico a la Comisión; de Orlando Casiraghi, a quien se trasladó desde la Intendencia al Teatro Solís a los efectos de adaptar las exigencias de las normas administrativas del municipio a las complejas modalidades del Teatro; y de Domingo Gallichio, formado junto a Carlos Brussa en los aspectos de gestión teatral.